sábado, 1 de septiembre de 2012

Las insulas se ganan no se arrebatan


A propósito de los días que corren se queda para la reflexión el capitulo II del ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que trata de la pendencia que Sancho Panza tuvo con la sobrina y ama de Don Quijote, con otros sujetos graciosos... donde Sancho reclama, al Quijote, estando presente el cura, el barbero, que fue sacado de su casa con engaños y llevado por andurriales donde experimentó y sorteó toda clase de desventuras  bajo promesa de otorgarle una Insula, y en tanta desventura  su amo, el Quijote, solo se había mantenido a la distancia.
 

Así pues, la preocupación ahora del barbero y el cura no era de que el Hidalgo se mejorase, pues estaba visto que éste en cualquier momento y cuando menos se pensara saldría otra vez a volar la rivera...., la preocupación se centraba en el escudero, Sancho, quien se le había metido tanto en la cabeza la insula prometida y además sabedor de que al Hidalgo cuan loco lo tenía por visto el vulgo.

y prosiguiendo entablaron una conversación privada...

Mira, Sancho —dijo don Quijote—, donde quiera que está la virtud en eminente grado es perseguida. Pocos o ninguno de los famosos varones que pasaron dejó de ser calumniado de la malicia. Julio César, animosísimo, prudentísimo y valentísimo capitán, fue notado de ambicioso y algún tanto no limpio, ni en sus vestidos ni en sus costumbres. Alejandro, a quien sus hazañas le alcanzaron el renombre de Magno, dicen dél que tuvo sus ciertos puntos de borracho. De Hércules, el de los muchos trabajos, se cuenta que fue lascivo y muelle. De don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, se murmura que fue más que demasiadamente rijoso, y de su hermano, que fue llorón. Así que, ¡oh Sancho!, entre las tantas calumnias de buenos bien pueden pasar las mías, como no sean más de las que has dicho....

Hoy por hoy no tenemos lider político que no esté excento de locura alguna, pero hay otros que como Sancho, no se han ganado al vulgo y por el contrario enardecen al pueblo y lo guían a través de andurriales mirando de lejos la desventura a que exponen y precipitan a sus fieles seguidores.

Reflexionemos sobre que papel jugamos en la sociedad y como la podemos transformar, sobre todo reflexionemos en que necesitamos educar al pueblo para que no sea engañado por cualquier escudero que cree que en sus viceras lleva la razón.