Tú que eres alumno y te has preguntado ¿a qué se debe tanto cambio en la forma que ahora te enseñan los maestros?, ¿por qué ha habido un cambio de enseñanza que va desde nivel preescolar hasta universidad?
Y si eres maestros seguramente habrás adquirido nuevos conocimientos en competencias, pero ¿sabes qué hay en el fondo de estos modelos de aprendizaje? para ello vamos a abordar antecedentes a las competencias:
Este artículo pretende hacer reflexionar en el por qué se ha convertido en la parte pedagógica, metodológica, del proyecto educativo del Estado mexicano y cómo, a través de éste, se defienden los intereses de la clase dominante, la burguesía mexicana, para someter ideológicamente al pueblo trabajador.
Decía Aníbal Ponce, en su grandiosa obra Educación y Lucha de Clases (Ponce, Aníbal. Educación y Lucha de Clases. Obras Completas Tomo III. Ed. Cartago. Buenos Aires, 1974), que cuando apareció la propiedad privada sobre los medios de producción, y con ello la división de la sociedad en clases antagónicas, el ideal pedagógico que existía hasta entonces, es decir, una educación igual para todos los integrantes de la sociedad, cambió y la educación es ahora diferenciada: educación de calidad para las clases dominantes y educación deficiente y manipulada para las clases desposeídas.
Así, señala Ponce, la educación clasista se propone como meta fundamental garantizar que las clases sometidas acepten, incluso gustosas, el estado de cosas existente, que lo vean como algo natural, en contra del cual es inútil oponerse. La educación, pues, según Aníbal Ponce, debe garantizar la permanencia en el poder de las clases poseedoras.
Así, por ejemplo, cuando la burguesía era una clase revolucionaria y estaba luchando contra el sistema feudal, elaboró, en diferentes etapas, distintas concepciones pedagógicas. La pedagogía de Juan Amós Comenio, por ejemplo, inauguró las posibilidades de la didáctica y muchas otras cosas que todavía son práctica cotidiana en nuestras aulas. Pero el elemento central que plantea Comenio, desde el punto de vista de la formación de individuos, es la exigencia de que se enseñe en la lengua materna. Esto está íntimamente ligado a una reivindicación esencial de la burguesía de su tiempo: su concepción de Nación y su necesidad de formar individuos con conciencia nacional, que pensaran en su lengua nacional y desde ella la asumieran.
Ahora bien, cuando la burguesía ya está en el poder, genera sus propias pedagogías. Es el caso de las concepciones pedagógicas que se articularon sobra la hegemonía del Conductismo, que en lo fundamental planteaban que el niño debe disponerse a la norma y prepararse para el trabajo, obedeciendo a estímulos y respuestas adecuadamente programados. Todo de acuerdo con las condiciones que el capitalismo tenía en ese momento para organizar el trabajo: la cadena de producción era su principal dispositivo en la división del trabajo y en los sistemas productivos.
Esto, desde luego, terminó por provocar “problemas” en el conjunto de la práctica social, desarrollando contradicciones insalvables. El obrero estaba bajo el mismo techo y en el mismo espacio de trabajo con muchos otros obreros, trabajando en las mismas condiciones inhumanas. Y esto era, y sigue siendo, materia prima de la organización, de la rebeldía.
En el rompimiento que de esto hace la llamada globalización actual, se buscan alternativas que terminen con la organización de los trabajadores y los haga más “eficientes”, más “propositivos”, menos “revoltosos”. Este nuevo modelo económico (la globalización) se empieza a aplicar hace unos cuarenta años. Así, los trabajadores se han formado en contrapartida a la cadena productiva que se ha declarado obsoleta. Ahora, la organización del trabajo asume los llamados círculos de calidad, las empresas familiares y contrata a los trabajadores como free lance. Para eliminar las potenciales explosiones sociales organizadas, así sea en el terreno simplemente sindical, que se dieron bajo el modelo anterior, se comienzan a criticar aspectos de la enajenación que la cadena productiva genera. El argumento es contundente: es necesario sustituirla por... inhumana.
El Constructivismo plantea, como eje central, la construcción de sujetos como individuos que cumplan con un doble papel: que sean autónomos y que esa autonomía sea, por un lado, autonomía moral y, por el otro, autonomía intelectual.
El Constructivismo plantea clara y conscientemente que los individuos son autónomos cuando interiorizan la ley burguesa, la ley positiva de la sociedad capitalista: la defensa de la propiedad privada, del derecho a explotar, y todos esos derechos de la burguesía que tienen como fundamental el derecho de las personas a la libertad entendida como la libertad de acumular.
Esto lo han planteado más claramente así: “se trata de formar unos ciudadanos que estén en condiciones de competir en el mercado laboral”. Pero en el mercado laboral, como en todo mercado, el problema de la calidad es un problema que prioriza, ante todo, qué es más barato y qué produce mayor rentabilidad y genera más ganancias a quien posee el capital.
La burguesía en el poder ha generado unas propuestas pedagógicas que se concretan en modelos que no son, para nada, inocentes y neutrales, como quieren hacernos creer con aquello de que “son cuestiones académicas, de la ciencia pedagógica, nada de política”.
Ahora estas preparado para entender que plantea la burguesia con las competencias, espera el otro artículo, pronto lo subiré.